Motín de Aranjuez (1808)
En 1807, El Escorial fue el
escenario de un ensayo de golpe de Estado que más tarde se repetiría en
Aranjuez. Sin embargo, este primer
intento fracasó rotundamente, fue una verdadera chapuza.
Se trataba de expulsar del poder al rey Carlos IV y a su favorito, para alzarse con la corona su propio hijo. El “ínclito” Fernando VII, que despreciaba a Manuel Godoy, no compartía su gestión política y el control que ejercía sobre los reyes.

Pero lo peor llegó con el Tratado de Fontainebleau(1807). En él, España autorizaba la entrada de los franceses camino a Portugal y el reparto del país vecino.
Al poco tiempo, Francia demostró que sus intenciones eran otras. Las tropas empezaron a ocupar plazas como Pamplona, San Sebastián, Barcelona, Burgos, etc.
La situación era crítica y la familia real, temiendo las intenciones de los franceses, se retiró a Aranjuez siguiendo los consejos de Godoy, para luego hacerlo a Sevilla y desde allí a México.
Los seguidores del príncipe eran los llamados “fernandinos”. Se movían en un ambiente de intriga y conspiración.
La conjura era liderada por Fernando, su esposa María Antonia, el cura Escoiquiz y un nutrido grupo de nobles (duque del Infantado, el hermano de Carlos IV don Antonio, el marqués de Ayerbe, duque de Bornos, conde de Orgaz, duque de Montemar, marqués de Valmediano, conde de Altamira, marqués de Castelar, conde de Montijo, etc.).
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| Zacarías Velázquez |
Pero
de todos ellos, el más pintoresco y curioso fue este último. Disfrazado como un
ciudadano más y con el sobrenombre de “Tío Pedro”, compró, manipuló y provocó a
las masas a golpe de moneda.
La noticia de la huida de los reyes corrió por las calles como la pólvora, y en la noche del 17 al 18 de marzo grupos armados con palos y antorchas, capitaneados por el conde de Montijo, consiguieron su objetivo.
Vertieron el odio contra Godoy, atacaron su casa con la intención de lincharlo y dieron un golpe de Estado.
La descontrolada plebe lo encontró escondido en su casa. Carlos IV temía por su vida y asumió los poderes de Godoy como un gesto hacia el pueblo.
En esos momentos, Fernando VII contaba con la simpatía popular, pues se había enfrentado al valido.
Su intermediación logró salvar la vida de Manuel Godoy, y el rey Carlos IV abdicó en su hijo para salvar la crisis.
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| Manuel Godoy (Goya, 1801) |
Godoy, que era conocido como “el choricero” (no por ladrón, sino por haber nacido en un pueblo donde es típico este embutido), resultó mal parado.
Fue el “chivo expiatorio” del asunto, todos lo veían como el culpable de la situación. Sin embargo, el tiempo le ha devuelto un tanto el crédito, y los historiadores recientes reconocen que el “malo de la película” no fue él precisamente…

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Muy interssante,me ha gustado mucho el relato
ResponderEliminarMe alegro que te haya gustado. Saludos.
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