Atentado en palacio a Floridablanca (1790)


Floridablanca

El Conde de Floridablanca (José Moñino y Redondo) nació en Murcia, el 21 de octubre de 1728.

Estudió leyes y se hizo abogado de profesión.

De ese modo, fue designado por Carlos III como Secretario de Estado y Carlos IV lo mantuvo en el cargo (ocupado desde 1777 a 1792).

Le nombraron fiscal del Consejo de Castilla, intervino en los procesos del motín de Esquilache y en la expulsión de los jesuitas. Fue nombrado embajador en Roma y secretario de Estado. Lo que hoy sería “presidente del Gobierno” pero con alagunas diferencias. Entre otras, la de ser elegido por el rey.

Art Institute of Chicago

En su juventud se mostraba de acuerdo con el “Despotismo Ilustrado”. Fue un ministro absolutista.

Con la llegada al trono de Carlos IV y la Revolución francesa, suprimió todos los proyectos reformistas puestos en marcha en la etapa de Carlos III, y lo sustituyó por unas políticas conservadoras y represivas.

Su objetivo era ocultar a España lo que estaba pasando al otro lado de los Pirineos.

Cerró la frontera a cal y canto, prohibió que llegaran noticias del otro lado. Echó mano de la Inquisición para que vigilasen las “malas ideas” y persiguieran libros sospechosos.

La iglesia, desde los púlpitos, fomentaba el miedo, el odio y el fanatismo.

En este contexto, Floridablanca era un hombre decisivo y poderoso con algún que otro enemigo.

Goya, M. del Prado

El día 18 de junio de 1790, en plenas Jornadas Reales, un ateo cirujano francés (J. Paul Peret), lo abordó cuando bajaba por la escalera de Felipe II (que daba a los aposentos del rey). Al grito de“¡Muera ese pícaro!” “Ahora pagarás por las maldades que has cometido”, le clavó en el pecho una “almarada” (puñal con tres aristas, sin corte) con la intención de matarlo.

La suerte hizo que chocara con la Gran Cruz de Carlos III que llevaba en el pecho y salió desviada.

Uno de los criados salió en su ayuda. El agresor sacó un punzón con la intención de asestar un nuevo golpe, pero sólo consiguió herir levemente al Conde.

Relato de los hechos
Relato de los hechos
  


El francés fue detenido y llevado a Madrid, donde estuvo preso en un pequeño cuarto.

Permaneció atado al suelo con cadenas, hasta el día 18 de agosto que fue ejecutado, en la Plaza de la Cebada. Cuando el verdugo le preguntó cuál era su último deseo, el penado contestó: “¡Arreeee”!

Le fue cortada la mano derecha y, con ella colgada al cuerpo permaneció expuesto en la horca, hasta el momento de su inhumación.

La mano fue recogida, puesta en un palo y colocada en el camino de Ocaña, muy cerca de Aranjuez. Allí permaneció hasta las siguientes Jornadas Reales. Más de siete meses advirtiendo a los súbditos de Carlos IV lo que ocurre a quien intenta herir a sus ministros.

Floridablanca se recuperó de las heridas, pero ya nunca fue el mismo. En su vida política activa, gozó de todos los honorespero también tuvo que sufrir las ingratitudes, después de su caída del Gobierno y sustitución por el Conde de Aranda.


Monumento a la Junta Central, Aranjuez

Salió de Aranjuez camino de Hellín, para refugiarse en casa de su hermano. Después, marchó a Murcia (ciudad natal) donde estuvo unos días disfrutando de la Semana Santa. Cuando vuelve a Hellín, es detenido y llevado preso a la ciudadela de Pamplona. Además, todos sus bienes fueron embargados.


Más adelante, fue trasladado a Murcia y posteriormente absuelto de los cargos por Manuel Godoy.

Vivió apaciblemente en su ciudad de origen, hasta que la ocupación francesa hizo necesaria la formación de la Junta Central Suprema.

Floridablanca volvió entonces a la vida política, poniéndose al frente de lo que fue el más alto organismo de entonces.

Los franceses ganaban terreno por toda la nación y los tiempos del absolutismo iban quedando atrás.

La Junta decide salir de Aranjuez precipitadamente camino de Sevilla, ante el temor de caer en manos francesas. Por entonces Floridablanca ya es un octogenario cansado.

Jovellanos, recién llegado también, como miembro de la Junta Central, dijo de él que “era el hombre más respetado de la nación”.

Falleció a los 15 días de llegar a Sevilla (30 diciembre de 1808), y la noticia de su muerte corrió como la pólvora por todos lados, dentro y fuera de la nación.

Sólo a partir de su desaparición pudo llevarse a cabo la transición del Absolutismo al Liberalismo.

En el año 1931 el Ayuntamiento de Murcia consiguió trasladar sus restos a la Parroquia de San Juan. Allí descansa el Conde de Floridablanca, que nació en Murcia, perdió la vida en Sevilla y la salvó de milagro en Aranjuez…



Fuentes e Imágenes que no son propias:

Gazeta de Madrid
El Correo de Pozuelo
Universidad de la Sabana
Álvarez de Quindós
Universidad Popular Carmen de Michelena
Joaquín de la Santa Cinta, Ingeniero aeronáutico, Economista e Historiador
ABC
Floridablanca 1: Martínez del Barranco, 1786
Floridablanca 2: Pompeo Girolamo Batoni (Art Institute of Chicago)

Comentarios

  1. Muy interesante, como siempre.Un abrazo fuerte amigo.

    ResponderEliminar
  2. Perdón, pero en palacio siempre se ha dicho que fue al bajar por las escaleras de Felipe II, las que daban a los aposentos del rey. Lo que ahora es el patinillo. Qué une el palacio de Felipe II, el jardín del rey y la escalera principal.

    ResponderEliminar
  3. En las fuentes consultadas se cuenta como figura aquí. Sucede que a veces la sabiduría popular está más informada de primera mano. Corrijo, gracias.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario