Exhumación de víctimas en el cementerio de Aranjuez

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Hay quien asegura que en una guerra nadie gana. Pero lo cierto es que unos pierden más que otros.

Es obvio que durante la Guerra Civil hubo víctimas mortales en los dos bandos. Sin embargo, no siguieron después el mismo camino.

Pasada la contienda, unas fueron ensalzadas como mártires y honradas durante 40 años. Sus cuerpos fueron localizados y dignificados desde un principio.

En contra, las otras fueron consideradas enemigas de la Nueva España y condenadas al olvido. Sus huesos todavía se buscan en las cunetas.

Hasta hace pocos años no se ha conocido bien la gestión que Franco hizo de sus muertos. Pero, puso un operativo en marcha que dignificaba a sus víctimas y construyó un relato político-ideológico que justificaba la represión. En suma, construyeron una memoria manipulada y sesgada, que ha sido difundida a generaciones de españoles.

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Según avanzaba el llamado “ejército nacional”, ocupaba territorios e iniciaba la búsqueda de "sus víctimas". Entre todos sus caídos, algunos eran “ilustres”. Como José Antonio Primo de Rivera, que se convirtió en el mártir por excelencia.

En muchos pueblos, todavía perduran los habituales monumentos “a los caídos”, inscripciones en iglesias o cementerios.

Durante la Guerra Civil, convivieron las exhumaciones realizadas por familiares con la búsqueda de cuerpos llevada a cabo por la justicia militar del momento.

A partir de 1940 (proclamada la victoria franquista) se inicia el proceso de la Causa General (CG). Una investigación con el objetivo de la depuración.

Tapia del cementerio de Aranjuez (ACMFRA)

Entre 1939 (abril) y 1942 (diciembre) fueron fusilados y enterrados junto a la tapia del cementerio civil de Aranjuez más de 200 personas. De ellos, la mitad eran jornaleros. Había 9 mujeres, al menos 10 concejales y 4 alcaldes de pueblos, como Colmenar de Oreja, Villarejo de Salvanés, Belmonte de Tajo y Aranjuez.

A la par que moría Franco, en 1975, se formó la “Agrupación familiar de cadáveres inhumados de fosas comunes del cementerio municipal de Aranjuez”. Entonces, el alcalde era Antonio Clavet, que ejerció el cargo entre 1971 y 1979.

Dentro de un contexto muy hostil, los familiares y compañeros se marcaron el objetivo de dignificar su memoria y convertir el lugar en un espacio de homenaje. Principalmente estas iniciativas eran impulsadas por los propios familiares, que apenas contaron con apoyo institucional.

En septiembre de 1976, tres personas (Eusebio Gómez Pacheco, Emilio Simón y Cecilio Lázaro) tuvieron la oportunidad de consultar las actas de defunción de los “caídos de la guerra”, entre el 25 de mayo de 1939 y el 17 de noviembre de 1942.

El resultado fue una lista de 197 muertos por: “accidente”, “fractura de cráneo”, “tuberculosis”, “anemia”, “infección” o simplemente “enfermedad”.

En otro libro de registro (enterramientos de 6 septiembre de 1939 a 10 de abril de 1942) encontraron otras 28 personas que fueron inhumadas en las cercanías del cementerio. Por tanto, un total de 225 cadáveres.

No se conservan los listados originales, sino unas copias hechas por algunos familiares.

Se solicitó al ayuntamiento un terreno en el cementerio civil y comenzaron las exhumaciones, incluso antes de obtener el permiso necesario.

Voluntarios en el cementerio de Aranjuez (ACMFRA)

Se organizaron diversos grupos de trabajo, ocupándose cada uno de una tarea diferente. Durante las exhumaciones, a pie de fosa, los seres queridos tienen la esperanza de reconocer a su familiar. Esto se consigue gracias a un lápiz, ropa, monedas, botones, etc.

Junto al cadáver de una mujer apareció un bote de cristal con un feto sumergido en un líquido azul.

Una vez comenzada la exhumación (29 de diciembre), se aprueba la venta de los terrenos para dos fosas al “simbólico precio” de 10.000 pesetas.

La comisión emite unos bonos de ayuda de 50 y 100 pesetas en Aranjuez y la comarca, consiguiendo una ayuda económica de más de 727.000 pesetas.

Eusebio Gómez (presidente de la asociación) recorrió los pueblos de alrededor en autobús. Llevaba la lista de víctimas y buscaba familiares que se fueron uniendo a la causa. Sin embargo, otros no quisieron saber nada del asunto.

Traslado de los restos (ACMFRA)

La mano de obra fue voluntaria, amas de casa y trabajadores de la ciudad. No era personal cualificado, carecían de formación sobre cómo hacer las exhumaciones.

Depositaron los restos sobre sábanas y los llevaron a la capilla del cementerio en una caja, hasta que pudieron ser trasladados a la nueva sepultura.

El 6 de enero de 1978, se inauguran los sepulcros con la participación de casi 2000 personas.

Al acto asistieron compañeros de prisión y del ejército popular de la República. Cada organización elaboró un documento, que se introdujo en la sepultura y se acordó abrir el sepulcro pasados 50 años, para volver a leerlos. Este plazo cumplirá el 6 de enero de 2028.

Desde entonces siguen organizados. Acuden cada año a rendir homenaje y en todo este tiempo jamás han faltado flores en la tumba…



Fuentes e Imágenes que no son propias:
 
https://www.youtube.com/watch?v=i2_yAneZ2k8
https://acmfra.com/wp-content/uploads/2024/10/Homenaje-y-Exhumaciones-del-Pueblo-de-Aranjuez-1976-1978-Macarena-Peche-Villaverde-ACMFRA.pdf
“ACMFRA” (Asociación para la Conservación de la Memoria de los Fusilados y Fusiladas y Represaliados en Aranjuez tras la Guerra Civil).
https://conversacionsobrehistoria.info/2024/10/25/exhumados-por-dios-y-por-espana-los-cuerpos-que-si-fueron-recuperados-y-homenajeados-tras-la-guerra-civil/

Comentarios

  1. Gracias Manu. Nunca podemos olvidar lo que pasó para evitar que vuelva a pasar. Las guerras y más las fratricidas como la civil del 36 son horripilantes. Por desgracia dejó ganadores y vencidos y muchos muertos , más que debería. Por eso tener en cuenta y no olvidar que el consenso y la concordia de la transformación dejó atrás muchos fantasmas. Gran artículo para nunca olvidar lo que hace años pasó en Aranjuez y en toda España.

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  2. Transición quería decir

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