Adán y Eva

 

En el siglo XVI Aranjuez, ya era un lugar muy famoso. Sin ninguna duda, se trataba de una de las residencias preferidas de Felipe II.

Separando el mundo terrenal del paraíso ideado por el rey, se encontraban a la entrada del Jardín de la Isla dos esculturas, a modo de frontera, Venus y Antinoo (popularmente conocidas como Adán y Eva).

Ambas eran de bronce, pero solamente la Venus podía “arrojar agua por sus brazos cortados” y hacer funciones de fuente.

Desde finales del s. XVI, las esculturas fueron mencionadas constantemente por los viajeros que pasaron por aquí.

Con Felipe IV, el Jardín de la Isla fue una obra de arte en arquitectura y jardinería barroca. Rico en estatuas de dioses y héroes de antiguas leyendas, fuentes y juegos de agua.

1756, Battaglioli

1756, Battaglioli

Posteriormente, en el s. XVIII, Aranjuez se convirtió en un centro cortesano repleto de festejos y diversiones. Era la residencia favorita de Fernando VI y Bárbara de Braganza.

Fue visitado por artistas de toda índole, como Houasse y Battaglioli, que dibujaron el "cenador" y las esculturas.

Según Quindós, estaban situadas: “en la primera baxada al jardín por rambla sobre la ría a la presa”.

Cándido López y Malta confirmaba en 1868 que las estatuas fueron escondidas: “Desaparecieron el año de 1808 a pretexto de reservarlas de la rapacidad de los franceses”.

Al término de la invasión francesa, Venus y Antinoo quedaron en el olvido.

Pero, ¿dónde se encuentran ahora?

 

ESTUDIOS DEL “JOVEN DE MAGDALENSBERG”

Algunos lo llamaban Adán, otros Antinoo, pero destacados investigadores del Museo del Prado y el Museo de Arte de Viena aseguran que se trata de “El joven de Magdalensberg”.

Un campesino encontró en 1502 la escultura del joven. Gracias a ello, hoy puede verse entre las “piezas de gala” del Museo de Historia de Arte de Viena.

En su estudio, se encontró que las plantas de los pies eran macizas y demostraron científicamente que era la réplica de un original romano.

La búsqueda del original los llevó hasta Aranjuez, donde debía encontrarse otro “Joven”. Había llegado en 1586. Pertenecía a las colecciones de la realeza española que adquirió para la decoración de jardines y palacios.

Pero igualmente, la búsqueda resultó infructuosa. Estaba desaparecido desde comienzos del XIX, cuando se quitó (1808), para ocultarla de la rapiña de los franceses (López y Malta).

Además, no hay certeza de que fuese el original.


ESTUDIOS DE VENUS

Estuvo en el Jardín de la Isla desde 1586. Se trata de un vaciado antiguo al que el artista sumó una cabeza. Dos siglos después fueron añadidos los brazos. Su altura es de 1.80 m y pesa 202 kg. Está fabricada en bronce, con partes macizas y huecas, como los pies. El izquierdo sirvió para fijar una tubería de plomo (por lo que pudo ser una fuente).

Es obra de Bandinelli (1488-1560), entre 1530 y 1534, que después de Miguel Ángel fue el artista más destacado de la época.

Fue escondida de los franceses en 1808, en el pozo de una casa de la calle Abastos. Poco después la recuperaron y llevaron a una casilla del Jardín de la Isla, donde pasó muchos años. En 1840 alguien intentó comprarla, entre otros trastos, para fundir su bronce, pero la intervención de la Casa Real lo impidió. Fue salvada y enviada a Madrid.

Se trasladó al Museo del Prado (10 de enero de 1844). Allí fue restaurada y añadieron los brazos que tenía cortados.


Museo del Prado




Fuentes e Imágenes que no son propias:

Museo del Prado: “Adán y Eva en Aranjuez, Investigaciones sobre la escultura en la Casa de Austria”.

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