Rana Verde
El Rana Verde es un negocio familiar que va por la cuarta generación.
Se fundó como restaurante en 1903, siendo uno de los más antiguos y conocidos restaurantes de la comarca.
Este negocio centenario se asienta sobre unos terrenos cedidos a la familia por el rey Alfonso XIII en 1896. Todo fue gracias a un niño de tres años, que hizo llegar una nota al monarca en la que el “tío Rana” le pedía un lugar donde poder instalarlo. Empezó siendo un sencillo merendero fabricado con maderas.
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Se encuentra en un lugar privilegiado, junto al Puente de Barcas.
Desde sus salones, se puede disfrutar de unas vistas maravillosas que inspiraron a famosos artistas. Como el reconocido pintor catalán, Santiago Rusiñol, cliente asiduo que formaba tertulias a diario. La propia familia reconoce que él mismo recomendó el nombre que ostenta, puesto en honor de Tomás Díaz-Heredero Jiménez, primer propietario, apodado "El tío Rana".
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Sin olvidar a los gancheros que hacían parada en Aranjuez, por sus instalaciones han pasado famosos deportistas, cantantes, periodistas, toreros, personajes de la realeza, actores de cine y teatro, poetas, políticos etc.
Nombres como Santiago Rusiñol, José Luis Sampedro, Joaquín Rodrigo, Salvador Dalí, Orson Wells, John Wayne, Gary Grant, Sofía Loren, Rafael Alberti, García Lorca, la Duquesa de Alba (que paraba a desayunar cada vez que pasaba por aquí), Claudia Cardinale (se colocó las medias sensualmente apoyando el pie en una de las sillas), Perón, Marujita Díaz, Joaquín Sabina, Hemingway, etc.
Se
cuenta que un día, Luis Miguel Dominguín y Antonio Ordóñez apostaron
a que el último que se tirase al río pagaba la cena. Pagó Ordoñez.
Otra
anécdota curiosa para recordar es que en una de sus servilletas (con
logo incluido), se escribieron las primeras notas del himno del Real Madrid. Al
autor le vino la inspiración en su viaje de vuelta en tren a la capital.
Muchos de
estos visitantes ilustres han ido dejando la firma y dedicatoria, como
constancia de su paso por este antiguo local.
La
saga familiar ha conseguido mantener vivo el negocio del “Tío Rana” y adaptarlo
a los tiempos, sin perder el encanto de la
historia que atesora.
Hoy podemos disfrutar de buena cocina tradicional, acompañados de un árbol longevo en medio del salón, que formaba parte de la alineación de plátanos en la Calle de la Reina...
Fuentes e Imágenes que no son propias:
Fuentes familiares




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