Fuente de los Delfines

Fuente de los Delfines

Por orden de Carlos III, se construyó en Aranjuez un edificio donde había oficinas, se vendía carne, pescado, aceite, había una taberna, etc. Era la nueva Plaza de Abastos.

Este proyecto era fundamental, sobre todo pensando en los meses que el rey visitaba Aranjuez.

Con el fin de adornar la plaza, se decide poner algún elemento decorativo, que a la vez tenga utilidad. La Idea de Marquet fue diseñar e instalar una fuente de agua dulce (1760).

Para ello se lanzaron dos ideas, saliendo  elegida la “Fuente de los Delfines”.

A la vez, dos fontaneros empleados del Palacio Real de Madrid (Domingo García y Ángel Baliña) buscaron el mejor camino de la nueva cañería.

El precio total del proyecto ascendía aproximadamente a los 68.000 reales. Una vez estudiado, fue aprobado por el ministro de Estado Ricardo Wall.

Hasta el momento no ha sido posible encontrar ninguna de las dos propuestas originales. Tan solo nos ha llegado la reproducción de un dibujo posterior.

El escultor que se encargó de la obra fue Juan Bautista Martínez Reyna. Se fabricó en piedra de Colmenar. Tenía forma cuadrada, en consonancia de la misma plaza. Un pilón grande y cuatro delfines que echaban agua por la boca. Al caer pasaba a un recipiente contiguo donde podían beber las bestias.

El agua que surtía la fuente venía desde Aldehuela, Algivejo, Menalgavia y Valhondo en Ocaña y era capaz de abastecer a la mitad del vecindario. Podemos asegurar que era un lugar de reunión, donde se juntaban las maritornes con la típica carretilla para llevar agua a las viviendas.

La obra sufrió algún retraso, pues el arquitecto estaba muy ocupado con multitud de obras en el Real Sitio. Entre otras, el escultor que se encargaba de labrar los delfines, también trabajaba en la nueva figura de Venus para la principal fuente del Real Sitio.

Domingo de Aguirre (Plano-sección, 1775)

Posteriormente (1830), se trazaron en la plaza 8 calles que convergían en la referida fuente.

Partían desde los ángulos y centro de su perímetro rectangular. Tenían "espaciosos asientos de piedra de Colmenar" y "muchos árboles de acacias, negrillos, lirones y otros que proporcionan comodidad y frescura". Todo el conjunto se rodeaba con "unas verjas de madera pintada de verde al óleo".

Sabemos que, en 1897 se levantó en la Plaza de la Constitución la estatua de Alfonso XII (en agradecimiento por la visita a los enfermos de cólera en 1885). Al parecer, tuvieron que eliminarse a cambio algunos elementos de la población, entre ellos la “Fuente de los Delfines” en la plaza de Abastos. Fue reemplazada por otras "pequeñas, raquíticas e insuficientes para las necesidades del vecindario".

El hecho fue recogido por el Álbum Guía de 1902. Por tanto, para entonces ya se supone desmontada la fuente. Por desgracia, no se conserva ningún elemento…


Fuentes e Imágenes que no son propias:

Javier Atienza y Julio Gómez: “Arquitectura y Desarrollo Urbano Comunidad de Madrid Tomo IX”
Álbum Guía (1902)

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