La azucarera
El azúcar
no se conoció hasta el siglo I, en que comienza su procesamiento en la India. Podemos
decir que en la Edad Media (siglos V a XV) era un artículo de
lujo. Vino a España gracias a los musulmanes y llegó a América de la mano
de españoles y portugueses.
En
su momento, Napoleón mandó construir muchas fábricas por toda Europa. Eran construcciones muy
grandes.
España no fue una excepción. Allá donde hubiera un río y facilidad para el transporte, se puso una fábrica. Junto al río Ebro, el Tajo, etc. Llegaron a existir más de 100 en todo el país.
Tras
la Revolución Industrial, su consumo se hizo habitual y en las últimas
décadas se ha disparado. Hemos pasado de 2,7 kg persona/año en 1980 hasta
los 30 kg actuales.
Hasta entonces, el
azúcar se venía obteniendo de una caña originaria del sureste asiático. Sin embargo, en
el siglo XVIII, Europa descubrió que se podía conseguir de un tubérculo
llamado remolacha.
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| Ntra. Sra. de Lourdes (A. Guía 1902) |
Fue
una verdadera revolución. España también apostó por este nuevo proceso químico
y, en el XIX, abrió casi un centenar de fábricas.
Madrid
tuvo una intensa actividad azucarera en Arganda y Aranjuez (que contó con varias
de ellas). Para la región, esto supuso un gran avance económico.
En
el año 1850 ya existía una fábrica de azúcar en Aranjuez. Los labradores cultivaban
remolacha en la cuenca del Tajo. Al principio sentían una lógica
desconfianza hacia lo desconocido, pero una vez superada, y convencidos de las
ventajas del nuevo fruto, apostaron por aumentar su producción. De manera que la
factoría no era capaz de procesar todo lo que podían dar los campos.
En aquellos momentos, Aranjuez ya contaba con la línea de tren que lo unía a Madrid, y esto facilitaba el desarrollo industrial de la zona. Todo ello facilitó que se planteara una nueva fábrica.
Llegó por el conde de Benalúa, un industrial que conocía el sector. Fue bautizada como “Nuestra Señora de Lourdes” y se ubicó en lo que fuera el
palacio del marqués de Salamanca (terrenos que hoy forman parte de INDRA).
La empresa cesó la actividad en 1905.

Cerca
de allí, estuvo otra fábrica, de nombre “Azucarera de Aranjuez”, que tomó
el relevo. Una imponente chimenea de ladrillo data su construcción en 1891.
En 1904 cambió su nombre por “Sociedad General Azucarera de España”.
Durante
todo este tiempo, muchas familias dependieron de su actividad en las
fábricas y el campo, gracias al cultivo de la remolacha. En general, las
azucareras fueron una fuente de empleo fundamental para la población del
Real Sitio, especialmente en tiempos de campaña.

La
remolacha era cultivada en huertas vecinas: Aranjuez, Las Infantas, Castillejo,
Seseña, Algodor, Mora, etc. Prácticamente, todas eran pequeñas explotaciones al
sur de Aranjuez.
La
fábrica estaba situada junto a la estación de
Sus instalaciones ocupaban más de 60.000 m2. Albergaban el taller, la fragua, oficinas, almacenes, vestuarios, viviendas, silos, básculas e incluso un apeadero.
La campaña se daba aproximadamente de noviembre a febrero. El resto del año, unos 40 empleados se dedicaban a trabajos de mantenimiento, reparación y limpieza de sus instalaciones.
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La
materia prima llegaba limpia de hojas a la factoría. Después de ser pesada, se
almacenaba en unos silos. De allí, era llevada a la sección de lavado,
donde se le quitaba toda la tierra. Posteriormente, se picaba y trituraba
hasta conseguir una especie de masa.
El
proceso
para obtener el azúcar comienza por extraer la sacarosa de la remolacha,
a partir de su cocción, depuración y fermentado.
Para ello, eran reclutados cada año cientos de trabajadores. Los más especializados cubrían los puestos de encargados, ayudantes, cocedores, etc. Del mantenimiento se encargaban caldereros, pintores, maquinistas, carpinteros, torneros, ajustadores y albañiles. Por otro lado, aprendices y peones ocupaban los menos cualificados.
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La
Azucarera de Aranjuez funcionó incluso durante la Guerra Civil. Cuando la mayoría de los
hombres estaban en las trincheras, las mujeres pasaron a formar parte de la
fábrica. Incluso sufrió bombardeos, pero nunca se llegó a detener.
Mantuvo su actividad hasta 1982. Producía un azúcar de alta calidad y siempre dio beneficios económicos. A pesar de ello, cuando España entró en el mercado común, comenzó un reparto de cuotas de fabricación que, junto a una política monopolística del sector, fue parando “sus motores” poco a poco. Los almacenes fueron agotando su azúcar y comenzó a desmantelar la maquinaria.
El cierre definitivo se produjo en 1985, algo que supuso el despido de todos sus trabajadores, salvo algunos que fueron trasladados a otras fábricas…
Fuentes e Imágenes que no son propias:
“El Espejo”
Conferencia de Ricardo Lorenzo (Curso de verano URJC 2024)
https://www.aranjuezenunclick.org/la-fabricacion-de-azucar-en-aranjuez/
https://oa.upm.es/83455/
https://oa.upm.es/83455/1/TFG_Jun24_Iturrioz_Rodriguez_Ander.pdf
https://bloggracia.wordpress.com/2015/02/15/la-azucarera-de-aranjuez-aranjuez-sugar-factory/
https://www.madridiario.es/noticia/181079/ciencia-y-tecnologia/la-azucarera-de-aranjuez.html


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