Calendario Gregoriano (1583)

Debido al hecho de que la Corona residiera durante varios meses al año en Aranjuez, era frecuente que los reyes firmaran aquí diversos tratados y Sanciones Pragmáticas (disposición dada por el rey en virtud de su poder legislativo).
Un ejemplo de ello fueron los “Pactos de Familia” entre Borbones (Francia y España) y la…
PRAGMÁTICA SANCIÓN DE FELIPE II (1583)
En
ella se establece el calendario gregoriano que usamos actualmente.
Dicho
calendario fue promulgado por el papa Gregorio XIII (1582), aunque, en
gran medida, la idea se debe a Felipe II y su interés por la ciencia en
general.
Existe
una carta muy interesante del rey, que acredita su participación en las deliberaciones del
calendario gregoriano.
Estuvo
al tanto de todo el proceso de la reforma y mantuvo un intercambio epistolar con
el papado sobre este asunto. Sabía que el hombre no puede controlar el
tiempo, pero sí medirlo.
Para
ello se han usado a lo largo de la historia diversos métodos.
En
un principio se hacía con la duración de la luz (el sol y la luna) y,
posteriormente, por medio de calendarios (budista, chino, musulmán, persa,
egipcio, helénico, religioso, maya, juliano, gregoriano, etc.).
El
Calendario Gregoriano surge de la necesidad de ajustar el desfase producido por la rotación y
traslación de la Tierra sobre su propio eje y alrededor
del Sol, ya que no corresponde a 365 días exactos. La diferencia es
mínima, pero se va acumulando con los años, de manera que llegó un momento en
que la Pascua se había desplazado 10 días. Así que es
necesario ir ajustándolo cada cierto tiempo.
Sin
embargo, siendo cierto que venía a suprimir definitivamente ese desfase
producido, sabemos que el objetivo principal de este
nuevo calendario era fijar la fecha de la Pascua astronómicamente, y por ello
las demás fiestas movibles del año litúrgico.
El
establecimiento del nuevo calendario sorprendió a Felipe en Lisboa, y allí
mismo promulgó un decreto (29-9-1582), señalando que en sus reinos “el
quinto día del mes de octubre pasará a ser decimoquinto”, tal y
como recomendaba la bula papal.
Posteriormente, el documento final se firmó en Aranjuez (14-05-1583), con el título “Pragmática sobre los diez días del año”, y dice cosas como esta:
“(…) ordenamos,
y mandamos, que del mes de octubre de este año de ochenta y
tres, se quiten diez días, contando quince (…) cuando se
habían de contar cinco, y así venga a tener, y tenga
octubre en este presente año, veinte y un días, y no más (…)
El
calendario gregoriano ajusta este desfase cambiando la regla de los años
bisiestos.
Hasta entonces había uno cada cuatro años con algunas excepciones. Ahora, la
norma viene a establecer que la duración básica del año será de 365 días, pero
serán bisiestos (tendrán 366 días) aquellos años divisibles por 4, salvo los
múltiplos de 100 (1700, 1800, 1900, etc.). Sin embargo, sí lo serán, como
excepción, aquellos que también sean divisibles por 400 (1600, 2000, 2400,
etc.). De este modo, el calendario gregoriano ajusta a 365,2425 días la
duración del año.
A
pesar de todo, sigue acumulándose una diferencia de 0,0003 días al año de
error, es decir, adelanta casi 30 segundos al año, y por
ello es necesario el ajuste de un día cada 3323 años.
Ponerlo
en práctica era difícil, y el rey lo sabía. Sin embargo, el calendario
gregoriano fue adoptado por los diferentes países con el paso del tiempo
(España, Italia, Portugal, Francia, Polonia, Sacro Imperio, Alemania y más
tarde por los países protestantes, Inglaterra e incluso por la
URSS en 1923).
El
resto de
países occidentales y los de todo el mundo fueron aceptándolo poco a
poco en los siglos siguientes.
Con
el Calendario Gregoriano, los países católicos comenzaron a celebrar
el día de Año Nuevo el 1 de enero.
Podemos decir que vino a sustituir al Juliano, que había sido proclamado por Julio César (46 a. C.), pero, como vemos, el cambio no se hizo a la vez en todo el mundo.
Los cambios producidos en la forma de contar el tiempo y la supresión de esos 10 días de octubre han dado lugar a situaciones y anécdotas curiosas, como estas:
1.
Santa Teresa de
Jesús falleció el 4 de octubre de 1582 y fue enterrada al
día siguiente, es decir, el día 15 del mismo mes.
2.
Cervantes y Shakespeare murieron en la misma fecha (23-04-1616), pero
en diferente día. Esto se debe a que en ese momento
Inglaterra aún conservaba el calendario juliano. De forma que Cervantes
falleció 11 días antes que el inglés.
3. La Revolución rusa (25 de octubre de 1917) se produjo dentro del antiguo calendario juliano. Es decir, que en Occidente deberíamos haberla llamado “la revolución de noviembre”.
Y
pensar que todo este
enredo empezó con la Pragmática Sanción firmada por Felipe II en Aranjuez…
Fuentes e Imágenes:
Ana María Carabias Torres “Salamanca y la medida del tiempo”.
https://journals.openedition.org/nuevomundo/87249?lang=es
https://digibug.ugr.es/handle/10481/22518
https://bibliotecahistoricausal.wordpress.com/2020/03/30/el-origen-salmantino-del-calendario-gregoriano/
https://es.wikipedia.org/wiki/Calendario_gregoriano


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